martes, 15 de enero de 2013
Perder.
Cuando perder se convierte en una costumbre, te das cuenta de que ya no eres nada. Perder a los amigos, por distintas razones, la distancia, los cambios que hacen, perder alguien. Perder el amor, por una persona, por la vida. Las ganas de seguir aquí son mínimas, he caído muy abajo como para levantarme, prefiero tumbarme boca arriba y mirar las estrellas, muertas, brillando allí, en el cielo. Aún así, me gustaría dar las gracias, por aquella gente que sigue aquí, y que, por ahora, no me dejan sola. Personas, y, sobre todo, la música. Todo va empujado por sueños, ¿por qué si no íbamos a seguir aquí? Solemos tener sueños estúpidos que queremos cumplir, y eso, quieras que no, es un gran aliciente. Las vidas sin historia, no han sido vidas, todas empiezan y todas acaban, lo que las diferencia es como las vivimos.
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